Gobierno se echaría para atrás con impuesto al patrimonio y no lo dejaría permanente


Boyacá
martes 06 de abril de 2021

Ministerio de Hacienda


Mantener en el tiempo dicho tributo ha sido uno de los temas que más polémica ha generado en el proyecto de tributaria próximo a presentarse pero, ¿cuáles son los pros y contras del impuesto? Esto dicen los expertos.


Aún no se conoce el articulado oficial de la reforma fiscal que alista el Gobierno Nacional para intentar recaudar 25 billones de pesos con el fin de hacerle frente a los gastos sociales derivados por la pandemia, al mayor endeudamiento, entre otros.

Sin embargo, ya se han ido conociendo detalles, entre los que se ha hablado del controversial impuesto al patrimonio y la intención de dejarlo permanente.

Lo anterior no ha caído para nada bien en diversos sectores de la sociedad, entre estos los políticos y técnicos. Vale decir que inicialmente el Gobierno planteaba en su propuesta que el impuesto para los patrimonios superiores a $5.000 millones fuera del 3por ciento y permanente. Actualmente, se grava con el 1 por ciento todo el patrimonio y el tributo debía ser eliminado este año tras haberse extendido en la última reforma del gobierno Duque, pues se iba a cobrar solo hasta 2018.

Ahora bien, el impuesto que fue creado en Colombia en 2002, con carácter transitorio, seguirá siendo una de las cartas del actual Gobierno en la reforma fiscal que se alista, pero ya no sería permanente, ni tampoco tendría una tarifa del 3 por ciento, según conoció este medio. No obstante, los detalles al respecto aún no estarían tan claros en el interior del Gobierno.

Una vez dado este contexto es clave conocer cuáles son los pros y contras del impuesto en mención. Para ello, Forbes consultó a diversos expertos en el tema que dieron sus apreciaciones al respecto. Hay que recordar que a través de dicho tributo el Gobierno estaría esperando recaudar cerca de $1 billón.

Impuesto al patrimonio, ¿sí o no y por qué?
Los pros del tributo:

Para Liliana Heredia Rodríguez, profesora del Departamento de Contabilidad y Finanzas de la Javeriana de Cali y experta en temas tributarios, este es un impuesto progresivo que se aplica sobre quienes realmente tienen capacidad de pago, pero “se puede argumentar que se puede generar una doble imposición al gravar primero la renta y luego el patrimonio que se ha adquirido a partir de esas rentas que ya fueron objeto de tributo”.

“En el caso de Colombia, un país con altos índices de desigualdad, el impuesto al patrimonio podría convertirse en mecanismo de redistribución de la riqueza para favorecer a la población con necesidades básicas insatisfechas, lo cual sería muy positivo en términos sociales y, a la larga, también en los económicos: Existe evidencia en estudios a nivel internacional que son los impuestos directos, como el impuesto a la renta o el impuesto al patrimonio, los que más contribuyen al cierre de las brechas de desigualdad”, dijo Heredia.

Desde la visión de José Ignacio López, jefe de investigaciones económicas de Corficolombiana, entre los pros del impuesto está ayudar a la progresividad del sistema tributario, sobre todo, trata de satisfacer o cubrir deficiencias del impuesto de renta que no logra ser suficientemente progresivo en hogares de ingresos más altos. Además, es una fuente de ingresos en un momento donde el país necesita un esfuerzo fiscal o contribución tributaria mayor.

Según Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, hay cosas positivas y otras no tanto en materia de un impuesto al patrimonio, pero depende mucho de qué temporalidad se está planteando. “Nuestra propuesta había sido la de introducir un impuesto al patrimonio temporal, por una sola vez, que generara un cobro de un impuesto pagadero en el 2023 y 2024. Se pagaría desde $1.000 millones de patrimonio líquido para poder tener solidaridad de las personas más ricas y financiar parte del hueco que ha generado la pandemia y, por supuesto, el componente social”.

Por su parte, Juan Guillermo Ruiz, abogado tributarista y socio de Posse Herrera Ruiz, dijo que entre las ventajas del impuesto está que es un recurso de fácil e inmediato recaudo dado que “se liquida sobre los patrimonios declarados de los contribuyentes cumplidos”. Desde el punto de vista social, el impuesto al patrimonio aparece como un mecanismo adecuado para la solidaridad, particularmente en esta coyuntura Covid, y como un mecanismo para la redistribución de riqueza.

Sin embargo, no todo es favorable, exponen los expertos.
Los contras:

Heredia, la docente y experta en temas tributarios, dice que ve dos desventajas de dicho tributo en Colombia: (1) la inestabilidad jurídico tributaria y (2i) la falta de voluntad de los contribuyentes. En concreto, resalta que el primer punto hace que se genere desconfianza por parte de los contribuyentes y terminen llevándose sus inversiones a territorios más estables por los cambios de periodicidad, nombre y condiciones del impuesto.

Sobre el segundo punto dice que en el país ya hay fuga de capitales y, por ende, “estas ‘riquezas ocultas’ seguirán evadiendo su responsabilidad con el país y minando la capacidad del Estado para realizar inversión social”.

Mejía, de Fedesarrollo, agrega que en ausencia de mecanismos de coordinación a nivel internacional donde se graven los patrimonios de manera generalizada, si Colombia empieza a gravar permanentemente el patrimonio lo único que va a hacer es generar que los patrimonios altos salgan del país hacia naciones donde no exista dicho tributo o donde no sea permanente.

“La forma de probar que esto es lo que generan ese tipo de impuestos es conocer la historia del tributo. En 1990 había 12 países de Europa que tenían algún impuesto al patrimonio o riqueza de forma permanente, en 2018 apenas tres lo mantienen, incluso, Francia que mantuvo un impuesto por más de 30 años también lo eliminó a partir de 2018”.

José Ignacio López, de Corficolombiana, añadió que “Colombia junto a Noruega, España, Francia y Suiza son los únicos países de la Ocde que tienen impuesto a la riqueza. Argentina lo está implementando también, pero en general no hay países con nuestro nivel de desarrollo que tienen impuesto a la riqueza y en la medida en que no sea un impuesto coordinado diría que la principal falencia es que permite en el mediano y largo plazo que se deteriore la riqueza e incentiva a que se invierta capital en otros países, lo que en últimas hace que se pierda el recaudo esperado”.

López continuó diciendo que la permanencia del tributo también incentiva a que buena parte de la riqueza esté subdeclarada, en mercados más opacos, no en mercados profesionales donde hay referentes más claros. Es decir, que la riqueza esté en “lotes, baldíos o activos que no pasan por el mercado y quedan ahí a discreción de cómo se declara y cuál es la capacidad que tiene el Estado de estar valorando dichos activos”.

Por último, Ruiz, de Posse Herrera Ruiz, comentó que entre los mayores inconvenientes del impuesto está que: castiga a los contribuyentes cumplidos y desestimula el cumplimiento tributario; fomenta la desconfianza en la institucionalidad y en la estabilidad tributaria del país.

“Castiga la inversión realizada en Colombia porque la ahuyenta; estimula la evasión fiscal; fomenta el cambio de residencia tributaria e incluso estimula en muchos casos la renuncia de la nacionalidad; parte del supuesto de que las personas más ricas son las que declaran sus patrimonios, cuando quienes lo hacen realmente son las más cumplidas”, agregó Ruiz.



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