Los nicaragüenses son de los que más migraron el año pasado


Mundo
lunes 03 de enero de 2022

TWITTER. Edición: Angie Sánchez


Más de 120 000 nicaragüenses dejaron el país en 2021, un año marcado por el incremento de la represión, el estancamiento de una economía en crisis y un futuro incierto, tras unas votaciones desconocidas por la mayoría de países del hemisferio y la perpetuación del régimen Ortega Murillo en el poder.


Costa Rica y Estados Unidos siguen siendo los principales destinos de los migrantes nicaragüenses, que este año enrumbaron más hacia Estados Unidos, según cifras preliminares de las autoridades migratorias de ambos países.

Entre enero y noviembre de 2021, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) registró 72.192 aprehensiones de nicaragüenses en las fronteras, un indicador del flujo migratorio irregular hacia el país norteamericano.

Mientras, Costa Rica recibió 52.928 solicitudes de refugio de nicaragüenses, según datos actualizados al 22 de diciembre de 2021. A esa cifra se deben agregar a quienes entraron de forma irregular, a través de alguno de los numerosos puntos ciegos de la porosa frontera entre ambos países.

El tercer destino histórico de los nicas migrantes, España, recibió 1181 nuevas solicitudes de asilo hasta noviembre de este año. En México, otro destino de los nicas migrantes, 2817 nicaragüenses solicitaron protección internacional en 2021, según la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados.

El total de estas cuatro cifras preliminares se aproxima a las 130 000 personas, y es un número que fácilmente se supera si se añadiera a quienes entraron como turistas, pero terminaron quedándose en esos y otros destinos, y quienes ingresaron sin ser detectados por las autoridades de cada lugar.

2021: el año en que migraron más nicaragüenses

Así, 2021 ha sido el año en que más nicaragüenses han salido del país desde que empezó la crisis sociopolítica y económica en 2018, hace casi cuatro años. El experto en temas migratorios y de remesas e investigador de Diálogo Interamericano, Manuel Orozco, calcula que casi 170 000 nicaragüenses habrán emigrado al terminar diciembre, incluyendo en esta cifra un 15% de nicas que no llegaron a EE. UU. o Costa Rica, sino otros países, entrando sin ser detectados, sin pedir asilo o bajo visa de turismo.

Orozco asegura que esta no es solo la cifra más alta de los últimos cuatro años, sino de la historia contemporánea del país. Es un flujo inclusive mayor al de la década de 1980, durante la guerra civil, explica Orozco, quien además proyecta que la migración masiva continuará y que en 2022 saldrían otros 80 000 nicas.

Una encuesta de CID GALLUP, realizada a principios de diciembre y auspiciada por CONFIDENCIAL, revela que el 65% de los encuestados tiene intención de migrar. Otras encuestas han hecho la misma pregunta en el pasado y es notorio que ha crecido este porcentaje de personas que desean salir por la situación económica en Nicaragua y con el deseo de tener un mejor futuro.

Como en Cuba, migración sirve de “válvula de escape” al régimen

Orozco explica que esta migración, “como en el caso cubano, se está convirtiendo en una válvula de escape conveniente para el régimen, provocando la separación de las familias”.

“La reunificación familiar no está en la agenda del Gobierno, sino expulsar a cuantos más ciudadanos pueda. La desesperanza de la situación económica por la falta de empleo, por el mal clima político y la falta de vacunación, genera una salida masiva de nicaragüenses”, asegura el experto en su más reciente artículo de opinión, publicado en CONFIDENCIAL.

Es una “válvula de escape conveniente” porque la ciudadanía que el régimen expulsa es la misma que termina oxigenando la deteriorada economía, a través de las remesas que envía a sus familiares. Esos envíos de dinero representan actualmente el 15% del producto interno bruto (PIB) del país y Orozco proyecta que, para 2022, el crecimiento de este rubro continuará en un 10%.

Los cambios en la política migratoria de EE. UU.

Aunque los cambios en los flujos migratorios son multifactoriales, la llegada del demócrata Joe Biden a la Presidencia de Estados Unidos en 2021 creó expectativas entre los migrantes que emprendieron su viaje hacia ese país, animados por la flexibilización de algunas medidas en la política migratoria del nuevo Gobierno. Por ejemplo, el anuncio de que las personas menores de edad no acompañadas no serían rechazadas de inmediato, debido a razones humanitarias, provocó la llegada masiva de niños y adolescentes a la frontera estadounidense a inicios de año.

Aunque la mayoría de menores de edad eran de países del Triángulo Norte de Centroamérica, hubo también niños nicaragüenses, como el hijo de Meyling Obregón, un pequeño de diez años abandonado en el desierto y rescatado por las patrullas fronterizas, un caso que cautivó a audiencias en todo el mundo al ver al niño llorar y pedir auxilio en un video grabado y publicado por el agente que lo encontró. Finalmente, el pequeño se reunió con su madre en Estados Unidos.

En diciembre también fue restablecido el programa de “quedarse en México” que implica que los migrantes que busquen solicitar asilo en Estados Unidos deben hacerlo desde México y esperar allí su resolución.

Organizaciones de derechos humanos condenaron esta decisión, ya que consideran que expone a quienes buscan refugio a los peligros que existen en México, como la violencia, los secuestros, las extorsiones, y las precarias condiciones en los albergues o campamentos. Este año se conocieron varios casos de nicaragüenses que buscaban llegar a Estados Unidos y que fueron secuestrados o fallecieron en trágicos accidentes y balaceras en México, situaciones que podrían continuar ocurriendo en 2022, con el resurgimiento de esta política que los obligaría a quedarse indefinidamente en ese país.

Los desplazamientos en las fronteras de países vecinos

A pesar de que la pandemia de covid-19 siguió presente en 2021, los países empezaron a volver paulatinamente a la normalidad tras los cierres sanitarios del año anterior. Costa Rica mantuvo cerradas sus fronteras terrestres durante más de un año, y finalmente las abrió en abril y, poco a poco, se reanudaron los viajes entre Nicaragua y Costa Rica, países con estrechos e históricos lazos familiares y comerciales.

Los desplazamientos de nicaragüenses tanto hacia la frontera norte como hacia la del sur fueron significativos y se debieron a la vacunación contra la covid-19. La lentitud e ineficiencia con que arrancó la jornada en Nicaragua provocó que miles de nicas buscaron vacunarse en los países vecinos.

Hacia los puestos fronterizos hondureños y ciudades aledañas se trasladaron unos 100 000 nicaragüenses para recibir las vacunas, mientras que en Costa Rica unos 360 000 nicaragüenses fueron inoculados contra la covid-19, de los cuales la mayoría eran residentes y otros 60.000 recibieron la vacuna sin importar su condición migratoria o su arraigo.

Restricciones migratorias

En 2021, el régimen Ortega Murillo también impuso restricciones de ingreso y salida en las fronteras. Violando el derecho a la libre movilización, establecido en la Constitución Política, las autoridades migratorias no sólo prohibieron arbitrariamente el ingreso de periodistas extranjeros de medios internacionales que buscaban reportar en terreno la represión, y el escenario previo y durante la votación del 7 de noviembre, sino que también impidieron entrar a territorio nacional a nicaragüenses, como fue el caso del padre del líder estudiantil y reo político Lesther Alemán y el de Rosalía Miller, activista defensora de derechos humanos que reside en Estados Unidos y se disponía a visitar Nicaragua para pasear y visitar a amigos y familiares.

Las restricciones de entrada, interrogatorios y rastreo de información en línea sobre las ocupaciones y perfil de los visitantes se extendieron a extranjeros costarricenses que denunciaron el control político en la frontera de Peñas Blancas.

El régimen ahora, inclusive, decide quién puede salir o no de Nicaragua. Las “restricciones migratorias” fueron impuestas a partir de mayo a periodistas independientes, opositores y líderes cívicos, familiares de presos políticos y, más recientemente, a militantes del partido de Gobierno, funcionarios públicos y sus familias, dieron a conocer varios medios de comunicación y periodistas.


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