Crónica: Los telegramas, el viejo WhatsSapp


Cultura
jueves 29 de agosto de 2019

MX Políticio


Hasta hace tres décadas y antes de que se popularizaran las redes sociales, el medio más rápido para poder comunicarse, eran los famosos telegramas. Contemos su historia.


Hace unos días Camilo Torres, publicó en Facebook una foto del sobre de un telegrama y hacia la siguiente pregunta: “¿Alguien se acuerda del WhatsSapp de nosotros, los telegramas?” entonces llegaron a mi memoria torrentes de historias que tenían que ver con esos famosos telegramas, el medio más rápido para contactarnos con otra persona.

Durante casi todo el siglo XX, Telecom tuvo el monopolio de los teléfonos y las comunicaciones vía telégrafo; El telégrafo era una maquinita que se operaba por un sistema de golpecitos y cada golpecito significaba una letra, el operador los despachaba a su destino en cualquier pueblo o ciudad de Colombia, por medio de unas redes de
cable que estaban conectados desde las oficinas de Telecom e instaladas a lo largo de las vías férreas o carreteables, por medio de postes de maderas.

Los telegramas no duraban mas de un día en llegar a su destino, pero eran caros, pues en las oficinas de Telecom, las cobraban por palabras, por lo que se hacia necesario simplificarlas o eliminar las preposiciones. Muchos se inventaron palabras como “Abracaribes” que se escribía al final del texto y que significaba “abrazos, caricias y besos”, de tres palabras, se formaba una sola.

Cuentan las anécdotas, que una vez un joven pueblerino le escribió el siguiente telegrama a su papá que vivía en una localidad lejana: “Rompioseme pantalón vérseme rabo…” En una carta normal el muchacho le habría escrito a su padre: “Se me rompió el único pantalón que tengo y se me ve el rabo”. Como se podrán dar cuenta, el jovencito de la historia uso solamente cuatro palabras, mientras que en el texto de la carta habría escrito doce, por lo cual se ahorraba un poco de dinero, pues como ya lo dijimos cada palabra en el telegrama valía oro. Valga la pena decir aquí que una carta enviada por Adpostal, la única empresa que efectuaba esas labores y era estatal, se demoraba en llegar a su destino hasta quince días o mas y a veces no llegaban, pues se extraviaban en el camino. Vía telegrama se iba a la fija, pero había que escribir corto y conciso el mensaje.

La oficina receptora de los telegramas, los transcribía en una hoja de papel y luego los cerraba en un sobre azul, muy característico, con los logotipos de Telecom, posteriormente un cartero en bicicleta los entregaba en la respectiva dirección, todo en menos de 24 horas.
Pero finalizando el siglo XX comenzó a llegar y a evolucionar Internet, dejando absolutamente rezagado el viejo sistema del telégrafo, hasta acabarlo definitivamente en el curso de unos poco años; centenares de trabajadores en el mundo entero se quedaron en consecuencia, sin trabajo.

Hoy en día, todos nos comunicamos por medio de las redes sociales Facebook, Twiter y todas las demás redes que se encuentran en el vasto mundo del Internet, que nos han facilitado la vida y los contactos se producen al instante.
Es que hasta los teléfonos fijos que por más de doce décadas fueron necesarios en las casas, ahora por cuenta de los celulares están en vías de extinción. Por estas razones también Telecom tuvo que adaptarse a las nuevas tecnologías, por que de lo contrario quedarían por fuera del mercado de las telecomunicaciones.

A mediados del siglo pasado, era muy difícil conseguir una línea telefónica fija, pues el único concesionario, que era Telecom, no disponía de los suficientes cupos en las líneas, para atender toda la demanda, por lo que era necesario acudir a padrinos (amigos del gerente o dirigentes políticos) y a veces pasaban varios años antes de obtener una dichosa línea y que uno pudiera decirle a los amigos, por fin tenemos teléfono en la casa. De cada cien casas, solo en diez había teléfono fijo; hoy, en cada casa hay un teléfono celular por cada habitante de esa residencia.
Los tiempos pasan rápidamente y la tecnología avanza a pasos descomunales, dejándonos a quienes ya somos mayores, cada vez mas analfabetas en materia de tecnología, atropellándonos de manera vergonzante.


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